El picú, partitura de sabores bien afinados

El picú, partitura de sabores bien afinados

  • Viernes, 18 Septiembre, 2020 - 08:00
  • Verónica Martín León
  • Restaurantes
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Justo debajo de la Plaza Weyler, adentrándose en la calle Imeldo Serís tan solo unos metros, aparece el local del restaurante El Picú, en un semisótano grande, abierto y curiosamente perfectamente iluminado y aireado, de forma tal que tuve que mirar arriba para asegurarme de que toda esa luz no era natural. El espacio crea confort de inmediato. Lo primero que me llamó la atención fueron algunos detalles. Por ejemplo, el panel de miel sobre la barra. A los que no somos de campo, desgraciadamente, estas cosas nos fascinan.

Abierto desde noviembre del año pasado y especializado en arroces, El Picú recibe su nombre de los antiguos tocadiscos de la época de nuestros abuelos, que popularizaron y castellanizaron el nombre en inglés: pick-up. De hecho, el local está decorado con objetos relacionados con la música. Su dueño, David Amador, es músico y no podía dejar pasar esa pasión en su primer negocio de hostelería. ¿El primero? Eso me pareció curioso. Sí, el primero. Era una idea que siempre rondaba y que solía compartir con su amigo Carlos Quevedo, experto arrocero de Castellón. Finalmente, la idea se materializó, mucho más cuando decidió llamar también al chef KA, Karmine Parisi, del que conocía su talento por ser uno de sus mejores clientes.
 
 
 
 
 
 
El picú, partitura de sabores bien afinados
 
Una cocina que prima el producto es la clave de El Picú. Los arroces se escogen cuidadosamente, los quesos se traen de Gran Canaria y las visitas al mercado se hacen con mucha frecuencia buscando la calidad. El menú es preciso, evitando esas cartas eternas que marean a los comensales. Recién estrenado, además, este menú se renovó por completo el 19 de junio, a la vuelta tras el parón obligado por el confinamiento. Ese respeto por la materia prima es lo que marca el ritmo de los platos. El matrimonio de gambas blancas y rojas, cocinadas en sal viva, es un ejemplo perfecto. Otro aspecto a resaltar es la cuidada presentación, visualmente muy atractivos, los colores, las texturas de los platos no parecen el efecto de un estudiado trabajo decorativo, sino el resultado de la atención y la dedicación natural de los cocineros. También destacan entre los acordes de la partitura final los acompañamientos. Los panes variados,  el café, el agua y los aperitivos están escogidos minuciosamente.

Hay arroces para todos los gustos, caldosos, mediterráneos y hasta un arroz a la cubana especial Picú, homenaje a otro restaurante que existió en el mismo local: Los cubanitos.

Y como no solo de arroz vive el hombre, en El Picú se pueden degustar entrantes variados,  carnes, ceviche y  postres.

En este punto, tenía que probar alguna creación del chef KA. Con una trayectoria de 7 años en Canarias, en su CV destaca la experiencia en La Séptima, de El Corte Inglés. Su filosofía aparte del cuidado a la materia prima es la excelencia de la sencillez.

Así que probé una ensatonnata en palomita. Cremosa, en el punto exacto de sal de las alcaparras, fresca, se come con la vista y agrada al paladar. El resto del menú tendrán que probarlo y sacar sus conclusiones. Yo he sacado las mías. Volvería.

 
 
El picú, partitura de sabores bien afinados
 
La Ficha
Restaurante El Picú
Calle Imeldo Serís, 106, 38003 Santa Cruz de Tenerife

Horario:
Lunes a domingo de 11:00–17:00h.
Teléfono: 922 02 55 35
Web: restauranteelpicu.com
 
 

 

 

 

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