La hostelería convive un año con el Covid19

La hostelería convive un año con el Covid19

  • Miércoles, 17 Marzo, 2021 - 08:00
  • Antonio Luis Glez Núñez
  • Opinión
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Se ha cumplido en estos días un año de la declaración del Estado de Alarma y el confinamiento domiciliario en nuestro país, por los efectos de la pandemia del coronavirus, y mucho ha cambiado la fisonomía ya no sólo de nuestro país sino del planeta.

Esa emergencia sanitaria en primera instancia se ha convertido en una crisis económica mundial sin precedentes que ha afectado a prácticamente todos los sectores de una manera u otra y que ha tenido consecuencias imprevisibles y devastadoras en nuestra sociedad y en el tejido empresarial, destruyendo empleo y riqueza en cientos de miles de empresas en nuestro país y fuera de él.

Supongo que ya se han hecho muchos análisis económicos, sanitarios, empresariales, médicos o científicos para determinar los motivos, efectos, carencias y posibles soluciones pero la realidad es que sectores estratégicos han caído y será muy difícil su recuperación. El turismo y las actividades complementarias, el transporte, la automoción, así como la hostelería han sido de entre todos los sectores los grandes perjudicados a nivel mundial.

Los ERTES han sido un colchón para evitar la dureza del golpe por la caída de actividad y la falta de demanda generalizada y así amortiguar los efectos de la crisis, aun así esas medidas deben tener una continuidad y seguridad jurídica ya que prorrogándolas cada varios meses no es la manera de afrontar una crisis económica y sanitaria mundial que , hasta el momento que se consiga la inmunidad de rebaño global, no remontará el vuelo.

Si la hostería o el comercio fueran el verdadero problema supongo que tendrían las mayores tasas de contagios, pero el sector empresarial se ha sabido adaptar para poder dar respuesta seria y protegerse ante el Covid19 cumpliendo ya no sólo con las medidas sanitarias impuestas y protocolos de limpieza, desinfección, aforos y ventilación. Sino que han tenido que sufrir hasta el acoso de las administraciones mientras algunos insensibles, inconscientes e insolidarios organizan fiestas ilegales e incontroladas, disparándose los brotes y perjudicando al resto de la sociedad.

Muchos han sido los cierres de establecimientos de hostelería que se produjeron en 2020. Según datos oficiales 1 de cada 5 establecimientos ha cerrado y la situación actual de incertidumbre de nuevas posibles olas supondrán mayores restricciones que impidan trabajar y de la eficiencia y evolución de la vacunación el panorama futuro tras este año de pandemia, también resulta muy complicado subsistir.

La tardanza en la concesión y tramitación de las ayudas específicas al sector, la excesiva burocracia y los retrasos en la vacunación que haga que ya no sólo la clientela nacional, sino la internacional recupere la confianza y pueda volver a consumir son factores que no hacen que se presente un escenario halagüeño. Cualquier variación positiva en los datos conllevará que el sector pueda tener ingresos superiores y las previsiones de caídas de entorno al -50% puedan no ser tan pesimistas en este 2021 ya que en 2020 llegaron hasta el -90%.

Después del verano será cuando podamos hacer valoraciones en función de la evolución, pero factores negativos como la falta de liquidez, el pago de alquileres y las obligaciones fiscales cuando se ha estado cerrado el negocio, la terminación de los ERTES, incluso los cambios de hábitos de muchos consumidores que tele trabajan y ya no consumen, así como las fórmulas de servicio a domicilio hacen que la situación sin ayudas directas o pidiendo créditos para endeudarse más no sea el escenario más propicio para la recuperación.

Todo este escenario de convivir ya un año con el Covid-19, hace que el sector haya tenido que unirse para luchar por sus derechos y defenderse de la pandemia juntos. Esperemos que esa unión fructifique, y se alcancen reivindicaciones favorables para todos, no solo en ayudas, sino en mejoras en las condiciones del sector para beneficio de todos, empresarios, trabajadores y clientes.

Lo que está por llegar no será nada fácil pero llegados a este punto ya es más lógico aprovechar la poca inercia que pueda quedar y seguir nadando los que no han dejado de luchar antes de abandonar. Los que han abandonado ya sea por cierre, disolución o traspaso no deben perder la fe y tengan por seguro que entre todos saldremos de esta y volveremos a ser la sociedad que nunca debimos dejar de ser.

Toda crisis conlleva siempre oportunidades y el sector debe de aprovecharlas utilizando la formación, el ingenio y la creatividad para reinventarse, aprovechar las nuevas tecnologías aplicadas a la hostelería, así como los servicios de entrega a domicilio o recogida en tienda entre otras para replantear el sector, modernizarlo y actualizarlo a la nueva realidad que nos deja el Covid-19.
 

 

 

 

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