Algas, el alimento que nos proporciona el mar

Algas, el alimento que nos proporciona el mar

  • Jueves, 7 Mayo, 2020 - 08:00
  • Ana Luisa González Cruz, Nutricionista
  • Nutrición
  • Comentarios
 
Los beneficios que nos aportan las algas marinas provienen de sus propiedades nutricionales.
 
Son los vegetales más antiguos evolutivamente hablando y de ahí su gran riqueza en minerales, incomparables a ningún otro vegetal conocido hasta ahora.
 
Las algas pertenecen al grupo de alimentos consumidos desde la antigüedad por sus excelentes propiedades nutricionales, junto con legumbres, vegetales o los frutos secos.
 
Precisamente, han sido utilizadas en todas las culturas desde tiempos inmemoriales, desde poblaciones chinas a hawaianas, pasando por celtas, romanos, galos o vikingos. Pueblos que han utilizado estos vegetales marinos como abastecimiento reconstituyente en viajes y batallas, o que las han puesto a merced de reyes y personalidades destacas por sus propiedades nutricionales y terapéuticas. Pero, de todos los pueblos que han apreciado e integrado en su nutrición las algas han sido los japoneses. Su dieta es la más rica en consumo y cultivos de diferentes especies de algas marinas y la más creativa a la hora de incorporarlas a sus manjares y maridajes culinarios. Japón consume más de lo que es capaz de producir.
 
A tener en cuenta sería el hecho de que las algas no absorben la contaminación marina, tal y como ocurre en el caso de los peces, ya que en zonas sobrecargadas de contaminación no se desarrollan. Por lo que se puede decir que se trata de una fuente orgánica limpia y cargada de nutrientes esenciales.
 
Las algas o vegetales marinos cuentan con una amplia variedad de especies. Suelen crecer en aguas frías durante el invierno y todas ellas contienen clorofila y realizan la fotosíntesis dependiendo de la cantidad de luz que reciban en la zona donde habitan. Más verdes en la superficie y tonalidades marrones en profundidad.
 
Un dato curioso es que todas las algas son comestibles, al contrario de lo que ocurre en el reino vegetal terrestre donde encontramos plantas cuyo consumo no está recomendado. Otra cosa es el sabor, no a todos los paladares les agrada ni está dispuesto a consumir las distintas variedades.
 
Entre ellos encontramos Hierro, Calcio, Magnesio y Potasio además de una importante cantidad de yodo, un mineral difícil de obtener en los alimentos que no proceden del mar.
Es un alimento comercializado en establecimientos ecológicos.
 
Las variedades más comunes son el Wakame, Kombu, Arame, Nori, Dulse, Hiziki o Agar-Agar.
 
Se venden secas por lo que tanto su almacenamiento como su consumo resultan muy cómodos y su conservación se mantiene por periodos de tiempo muy prolongados, sin perder propiedades nutricionales.
 
De manera general, en sus tablas de composición nutricional, encontramos de media un alto contenido en ácido algínico, importante para eliminar de manera natural las toxinas y metales pesados de nuestro organismo.
 
Son ricas en Vitamina A, grupo B (Excepto B12), C ,D ,E y K.
 
También contienen importantes cantidades de Hidratos de Carbono y Proteína Vegetal.
 
Antes de utilizarlas hay que ponerlas en remojo durante algunos minutos en unos casos, o cocerlas durante algún tiempo en otros, dependiendo de la variedad de algas que vayamos a utilizar.
 
Existen diversos estudios que demuestran que en las zonas donde más algas se consume, hay mayor longevidad y calidad de vida.
 
Entre sus beneficios:
 
- Estimulan la glándula tiroides y con ello el metabolismo. No se aconseja en personas con hipotiroidismo.
- Son muy alcalinizantes y compensan la acidosis por consumo de alimentos procesados.
- Son remineralizantes incidiendo directamente en el cuidado de nuestros huesos y articulaciones.
- Son depurativas, limpian la sangre, estimulan el funcionamiento de nuestras vísceras.
- Regulan la tensión arterial.
- Aumentan la fortaleza del cabello, piel y uñas.
- Nos ayudan a adelgazar disolviendo concentraciones de grasa y mucosidad creada por la mala alimentación.
 
 
A tener en cuenta:
 
- Una vez compradas deben ser guardadas en recipientes herméticos.
- Siempre deben lavarse en agua fría antes de poner a remojo para cocinarlas. Cada una tiene su tiempo concreto de cocción y remojo que oscila entre los 5 y los 10 minutos de media.
- Usar cantidades pequeñas ya que al ser remojadas antes de su consumo aumentan de tamaño de manera considerable.
- Se pueden añadir a ensaladas, sopas, guisos, potajes y patés caseros.
 

 

 

 

0 Comentarios

Deja un comentario