Entrena tus sentidos con Rasa

Entrena tus sentidos con Rasa

  • Miércoles, 12 Agosto, 2020 - 08:00
  • Rasa Strankauskaite
  • Enología
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Muchos expertos del vino dicen que la cata descriptiva no tiene sentido porque evoluciona y no vale la pena, otros muchos iluminados, que sí es necesario hacer soñar y así provocar la venta de sus vinos. Saber catar un vino es mimarse y salir de la rutina, es gozar del momento, es sumergirse a la cultura del vino y descubrir que es infinito. Yo opino lo mismo porque el vino es la bebida más noble de todas y permite sin prisas sentir el placer inusitado. Es un gran regalo para los sentidos.
 
 
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¿Qué es catar?

Es detenerse para conectar con el vino, someter los 5 sentidos para determinar el carácter del vino. Lo primero que nada es EL OIDO: Algunos puritanos dirían los espumosos, los generosos y los tranquilos, todos los vinos. ¿Qué locura es esa oír el vino tranquilo? Es el primer sentido que permite acallar la mente, te prepara para concentrarse a observar el roce que regala el vino al caer en la copa, si es grave hay mucha glicerina, si es agudo es poca glicerina y menos alcohol, esta es la fase de las caídas de las lágrimas para recordar que los dioses lloran y tienen celos por el placer que podemos sentir. Al escuchar un vino respiras para olvidarse del todo y te preparas para el siguiente paso que es LA VISTA: saber mirar es saber amar, mirando la copa debemos observar la brillantez, la fluidez, el matiz o la tonalidad.

La tonalidad depende de las sustancias colorantes que contiene la uva, los taninos son amarillos y otros colorantes rojos antocianos de la piel. Giramos la copa mirando en los vinos blancos: de amarillo pajizo a oro viejo dorado, en la gama de los rosados: de rosa palo a rosa-naranja de piel de cebolla, en los vinos tintos: de rojo púrpura violáceo a rojo cuero y el color teja. Es el momento de buscar todos los pintalabios posibles. A veces ni el más oscuro, ni el más brillante es el mejor. No olviden que el vino posee mucha magia y no es lo que ves, es lo que sientes. El tercer paso es el más importante en la cata de vinos. EL OLFATO: el sentido del olfato está directamente relacionado con la amígdala, la parte del cerebro donde residen las emociones. Es aquí donde surge la imaginación, es el momento de cerrar los ojos y soñar.

La fase olfativa en la cata es la que más me apasiona porque el perfume de los vinos crece en la copa, cambia con el oxígeno y nos permite recordar los mejores momentos de la vida. Se empieza apreciar a que huele cerrando los ojos dónde buscamos los tres tipos de aromas: primarios, secundarios y terciarios. Giramos la copa para despertar al terciario, ese movimiento que vemos a los catadores remover la copa es la forma que tenemos para que las moléculas se rompan sobre los poros del cristal, permitiendo que se desprendan más aromas. Por eso es impotente la copa de cristal de alta calidad, creada para realzar la intensidad y la calidad de los aromas, con el grosor del cristal que te toca los labios de diferente manera, alerta las papilas gustativas y te besa al beber. Yo recomiendo la cristalería Riedel, se nota la diferencia.

Los sumilleres estudiamos las paletas aromáticas de cada variedad por eso a veces cuando hablamos en la fase olfativa parecemos que nos hemos fumado una pipa de la paz. Me despiertas de noche y te diría que El Chardonnay: avellana, mantequilla, broche, manzana, pera, miel, tilo, flores blancas, almendras, castaña confitada, piedra de fusil entre otros aromas. El Cabernet-Sauvignon: hoja de grosella negra, cuero, clavo, pimiento verde, pino, café torrefacto, tabaco negro, frutos negros. La Syrah: grosella negra, peonía, nuez moscada, tabaco rubio, alquitrán, cedro. Y así estudiamos las paletas aromáticas de las variedades de uvas que queremos entender bien. Pero no es tan fácil porque la complejidad aromática depende del terruño, de la elaboración, de la evolución en la botella entre otros muchos factores.
 
 
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La fase del olfato tiene dos fases. La persistencia aromática en la vía retro nasal que llamamos PAI y es una práctica donde entendemos si el vino es o no, un orgasmo gastronómico. Cuánto más abundan los aromas, el vino resulta más denso, impresiona más las mucosas del paladar y prolonga la excitación de nuestros sentidos. Al calentarse en el paladar observamos la expresión de sus aromas en el fondo de la boca, comprobamos si el vino entrega lo que nos ha prometido en la nariz. La vía retro nasal es la clave para sentir el carácter del vino. No olviden que comprobar lo que hemos sentido después de tragar, eso no es romántico, es duplicar el placer. Es un paso obligatorio si catas conmigo.

Nos quedan dos pasos a seguir la cata: EL GUSTO y EL TACTO pero aquí termino de contar para que los últimos dos últimos puntos de la cata vengas a practicar en vivo y directo conmigo con una selección de vinos de nuestra vinoteca La Laguna Gran Hotel. Todavía toca comprobar los puntos: acidez, taninos, alcohol, cuerpo, armonía, final, hablar sobre las sensaciones, la textura del vino, el equilibrio entre persistencia y potencia, decir lo que sientes, sin el miedo de lo que dirán.

Como saben la ceremonia de la cata es larga pero es un mundo fascinante. Se necesita sensibilidad pero también mucho trabajo, entrenar los sentidos, descorchar los vinos distintos. Es una energía líquida que se siente, se aprende. Es necesario que todos los vinos sean humanos únicos pero si se parecen, es un desastre.

Les propongo la posibilidad de realizar Talleres prácticos de cata a grupos reducidos y cumpliendo con la normativa vigente Covid-19 y así poder poner en práctica todo lo explicado en este artículo y ampliar los conocimientos para poder empezar a conocer y poner en valor la calidad de los productos.

Pon una sumiller en tu vida, solicita una cata de vinos entre amigos con Rasa Strankauskaite.

Teléfono Whatsapp: (+34) 650 818 879.
 
(Fotos de eventos anteriores al Covid19)
 

 

 

 

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