Sofritos ‘ecos de la Guía Roja’

Sofritos ‘ecos de la Guía Roja’

  • Domingo, 24 Noviembre, 2019 - 08:00
  • Antonio Luis González Núñez - Editor
  • Editorial
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La Guía Michelín 2020 ha llegado y ha dejado una verdadera lluvia de estrellas: 1 nuevo restaurante con 3 estrellas, otros 6 nuevos con dos estrellas y 23 con una estrella que se estrenan en las distintas categorías que además se complementan con los restaurantes ‘Bib Gourmand’ y el ‘Plato Michelin’.

Un gran evento promocional de carácter privado, no lo olvidemos, que cada vez es más mediático y que cada año peca de los mismos defectos, errores y de querer ser tan exclusivo que hace que pierdan la realidad de la gastronomía al convertirla en un teatro.

Si le ponemos unas cuantas estrellas, una buena puesta en escena, un montón de selfies, unos hashtags, unos cuantos discursos rimbombantes, varios políticos buscando la empatía, una buena presentadora, un puñado de medios afines, algo de sal y pimienta al gusto y luego rematamos con una cena de kilates, que sea un espectáculo para los sentidos al juntar lo mejor de la cocina de Andalucía, todo ese coctel saldrá espectacular, porque los ingredientes y los elementos por sí solos ya son productos de primera calidad.

Que en Canarias, pese al frio y la lluvia de Sevilla -ciudad anfitriona de la Gala-, nos hallamos vistos agraciados en esta edición 2020 de la Guía Michelin con volver a renovar las 6 estrellas de Tenerife y añadir al firmamento dos nuevas estrellas en Gran Canaria, para los restaurantes La Acuarela y Los Guayres, es la constatación del esfuerzo y trabajo que se lleva haciendo en nuestro archipiélago desde hace años para demostrar el potencial gastronómico. Además, igualmente se ve reconocido el trabajo de la nueva cocina canaria que se exporta fuera de nuestras fronteras, como es el caso de Safe Cruz, el tinerfeño, que en el restaurante ‘Gofio Madrid by Cicero’ ha logrado también alzarse con una estrella que pone más en valor su dedicación y esfuerzo.

Claro está que nunca lloverá a gusto de todos y cada uno tendrá sus favoritos pero en líneas generales creo que ha contentado a muchos y defraudado a otros. Unos han puesto los pies en el cielo, otros en las nubes y todos en el suelo. Pero hay cosas que tendrán de revisar y mejorar para futuras ediciones.

Lo de la comunicación un año más, que se lo hagan mirar, ¿por qué si hay medios de primera, segunda y de tercera? Se filtran datos previos y se tienen ya preparadas todas las notas de prensa y los listados de los ganadores 5 segundos antes de que sean comunicados por la organización, deja en ridículo a todos, los que entran en ese juego de la inmediatez en redes y lamentablemente quedan en cada caratula retratados, así como la organización que lo permite.

Lo de algunos pseudo-informadores gastronómicos que juegan a ‘pitonisa’ para supuestamente despistar y fanfarronear de tener información privilegiada, alardear de contactos y luego en vez de pasar desapercibidos y reconocer sus errores o aciertos, quedan retratados en redes y la realidad les pasa por arriba, y encima sacan pecho; es capitulo a parte y no merece más análisis que el del refrán “Que sus palabritas los condenen”… o que borren la huellas para que no se mofen más de ellos.

Aunque merecidas y esperadas algunas estrellas y reconocido el trabajo de todos. Los inspectores de la Guía Roja deben de saber que hay más cocina de la que pregonan los voceros y adláteres, ya que aunque sean soberanos en sus decisiones y criterios, que no dudamos de ellos por su integridad y honorabilidad. Si quieren que se les respete deben ser conscientes que si pretenden ir por la vida ‘a Garrote’ se perderán cocinas que están por encima de las estrellas, en lugares insospechados o dentro de hoteles de cadenas, aunque sean competencia. La cocina y la gastronomía no conocen de hipocresía empresarial sino de trabajo y sacrificio diario detrás de los fogones.

Como siempre tendremos seguidores que se sientan ofendidos con nuestras palabras y hasta aludidos y piensen que se las dedicamos a ellos, pero no hay más desprecio que no poner aprecio, ni tampoco más necio que el ignorante que cree que lo sabe todo. Deben estar seguros que no son tan importantes como para dedicarles una columna, sentimos defraudarlos. Seguiremos en nuestra línea de información diaria veraz, tratando de hacer periodismo a la vieja usanza, e intentando contar las cosas como las entendemos y ‘publicando lo que no quieran que se sepa -ya que como decía Orwell- todo lo demás son relaciones públicas’.

 

 

 

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